Me miraste con tus ojos hermosos, con fuego ardiente en tus dilatadas pupilas. Tú rostro serio, tus labios sedientos de un beso apasionado.
Tenía mis sospechas pero me limité a mirarte y a esperar a que dijeras algo. No lo hiciste.
Me besaste con tus labios calientes mientras tomabas mi cintura y me pegabas a ti, sentí tu lengua encontrarse con la mía para danzar al compás de los latidos de nuestros corazones. Me sentí tan ligera que por un momento creí que no había gravedad en la tierra.
Todo mi energía se reunió en la entrepierna, y pude sentir el líquido caliente de la excitación salir de mi cuerpo. Quería ser tuya.
Uno de tus tantos buenos besos.
miércoles, 11 de marzo de 2015
Uno de tus tantos buenos besos. -Ileana Elizabeth Hernández Chávez
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