Esta madrugada
va creciendo el rencor,
el asco,
el desprecio.
Con forme pasan las horas
mi estómago y mi mente
te van rechazando más y más.
Son las tres de la mañana
y despierto
para escupir tu nombre
donde se van
las cosas asquerosas
como tú.
La última semana
he apretado los dientes
soportando
la ira
que hace tiempo no sentía.
Rechazando,
como siempre,
la idea de no perdonar.
Pero me pesa.
Saber que compartí contigo
más que un espacio,
más que un acuerdo:
mi intimidad.
Disfrutaste de mi yo sagrado,
de mi piel desnuda,
mis besos húmedos
y suaves -que no vas a olvidar-,
de mi pelo largo,
de mi pelo corto,
de mis fluidos,
de mis llantos.
Me probaste tanto...
Me disfrutaste tanto...
Y yo me quedo con tus mierdas,
con las mentiras tuyas,
con el pesar
de que esas miradas
que tanto me encendían
ya no podrán provocarme
más que el sentimiento vomitivo
que esta noche
me ha hecho despertar.