Mi amor, me desesperas. Quiero decir, te amo con todo mi ser, con toda mi alma, pero a veces deseo quitarte los ojos y cortarte las manos, evitar que mires a otras, o que toques sus pieles. ¡Qué amor tan sádico!
Perdona por mis malos pensamientos. Tienes que saber que me siento traicionada cuando veo tus ojos y bajas la mirada.
Perdón por creer que no te importo nada cuando espero a que me busques y me siento abandonada, cuando espero noche y día tu deseada llegada, y no llegas para nada.
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