Me fui acostumbrando a ti
y me mostraste
las puertas del infierno,
les sacudí el polvo,
barrí las escaleras
al inframundo,
puse un par de flores
y tres inciensos,
y me quedé ahí,
contigo.
Luego me echaste fuera
con balde de agua hirviendo,
ja,
¿qué mas se podía esperar de ti?
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