Eres decadencia,
mal sabor de boca.
Furia insensata en mis entrañas,
sospechas sin querer
de que me engañas,
mentiras no dichas
y así escuchadas,
sospechas también
de que no me extrañas.
Amor querido ya sin ganas,
viertes de mí
sospechas sin querer
de que me engañas,
mentiras no dichas
y así escuchadas,
sospechas también
de que no me extrañas.
Amor querido ya sin ganas,
viertes de mí
lágrimas desencantadas,
que no se sienten
más, amadas.
Interés que me muestra tu semblante,
para ti todo es más importante.
Y si te sigo “adiós”,
¿qué haces?
Ignorarme.
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