No estoy enojada,
solamente estoy herida,
herida por ti,
herida por tus palabras.
Tú y tus palabras,
eres el perro que hiere al gato,
que lo destroza a mordidas
y juega con él.
Me atraviezas el alma
con un te odio filoso,
para que quede, doloroso,
mi pecho y mi corazón.
Encuentra pronto la salida
a este laberinto que es la vida,
sí, quiero salir,
y desaparecer pronto.
Quiero escribir un cuento corto
de mi estúpida vida,
de lo que pasé,
aunque a nadie interese
aunque ningún ojo lea
o ninguna boca hable,
quiero escribir un cuento corto
de mi idiota querer.
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