Lloro por él.
Tristemente no podía hacer nada contra el dolor que sentía, él había ocupado mi corazón casi por completo, y la pequeña parte sobreviviente de mi amor ya muerto, palpitó tan fuerte que en un impulso llevó mi mano hasta mi cuello, si la navaja no era filosa, la furia me hizo matar, matarme a mí, para extirpar mi alma.
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